“Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado”.
Del poeta portugués Fernando Pessoa en el libro del Desasosiego.

Me encuentro sentado a una mesa junto a mi amigo. Estamos en una vieja casa que hemos alquilado en alguna ciudad de China.

Los dos trabajamos en nuestros respectivos proyectos mientras, de vez en cuando, levantamos la vista, nos miramos, y compartimos una buena conversación.

“Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado”, le recito de memoria a mi amigo.

Le pregunto si no le parece increíble esa frase, si no le parece que se asemeja a nuestra manera de vivir.

Me dice que no la acaba de entender.

¿Qué quería decir Pessoa?

¿No lo entiendes? yo te lo explico. Pessoa hablaba del dolor que produce el quedarte quieto cuando lo que querías era moverte. El dolor que produce moverte cuando lo que querías era estar quieto. El dolor de callarte cuando lo que necesitabas era hablar.

Pessoa hablaba de las batallas cotidianas que todos tenemos y de cómo nos enfrentamos a ellas.

Las batallas son nuestros miedos. Las batallas son las oportunidades. Las batallas son nuestra vida y cómo la vivimos.

Evitas una batalla el día que conoces a alguien de quien te enamoras, y no le expresas tus sentimientos por miedo al rechazo o vergüenza.

Evitas una batalla el día que te mueres de ganas de empezar un nuevo proyecto  pero nunca llegas a hacerlo.

Evitas una batalla el día que, mirando de cerca unos ojos que te miran de cerca, quieres acercar la cabeza para dar un beso, y no lo haces.

Evitas una batalla el día que no le dices te quiero a una persona por vergüenza. A tus padres, a tus hermanos, a tus amigos.

Evitas una batalla el día que no cambias de ciudad aunque te mueres de ganas de hacerlo y siempre has soñado con ello. Que no empiezas un viaje. Que no decides dar por terminado un viaje aunque has conocido al amor de tu vida pero tú quieres seguir viajando.

Evitaste una batalla todas aquellas veces que, pudiendo realizar algo y aún sabiendo que era exactamente lo que necesitabas en ese momento para estar feliz y completo y pleno, lo dejaste pasar.

¿Entiendes ahora?

Fernando Pessoa expresaba el sentimiento tan común que provoca la inacción. Le daba frase a las tristes palabras de “qué habría pasado sí”, a los horribles “ojalá hubiese”, a los agónicos “si cuando tuve la oportunidad me hubiese atravido a…”.

Pessoa llevaba consigo demasiados sueños sin realizar.

Pessoa llevaba consigo… todas las batallas que había evitado.

Y esas batallas, le acompañaron como heridas en su cuerpo y en su mente, todos los días de su vida.

***

Mi facebook.
Mi twitter.