Permíteme que me presente: Me llamo Antonio.

He sido diseñador gráfico freelance durante mucho tiempo y he trabajado para cientos de clientes. Después tuve un estudio de diseño gráfico en el centro de Madrid y había días en los que los clientes hacían cola para entrar en mi oficina. Después, tras cinco años, cerré mi oficina y me fui a viajar por el mundo con mi portatil durante un año y medio mientras trabaja para mis clientes.

Cuando empecé en esto del diseño gráfico, hubo días en los que me dieron ganas de mandar todo a tomar por culo. Hubo días en los que quería matar a mis clientes. Hubo días en los que odié mi profesión. Después, un buen día, me di cuenta de que casi siempre el problema era que yo no tenía ni la más remota idea de cómo hacer las cosas bien.

Aprendí a la fuerza.

Aprendí a base de enfrentarme a todo tipo de problemas que siempre surgen cuando tienes un negocio, que siempre surgen cuando tratas con personas, que siempre surgen cuando tratas contigo mismo, que, afortunadamente, surgen cuando eres el capitán de tu alma, el amo de tu destino.

Estos son mis diez aprendizajes como diseñador gráfico que me hicieron ver mi trabajo desde otra perspectiva. Quizás todo lo que te voy a contar a continuación te parezca una mierda muy grande, quizás te cambie la vida.

Estas son las diez cosas que aprendí como diseñador gráfico Freelance:

Cobrar SIEMPRE el 50 % por anticipado

No sé si has notado que SIEMPRE va en mayúsculas. Siempre es siempre. Cobrar por anticipado si eres diseñador es abolutamente obligatorio. Si no lo ves claro y estás empezando, simplemente confía en mí.

Pasé mis dos primeros años en mi estudio de diseño gráfico teniendo miedo de mencionar el tema del cobro y, en la mayoría de las ocasiones, sólo lo decía cuando el cliente me preguntaba. Sin embargo, un buen día, un poco cansado de mí mismo y de ciertos clientes, tuve la lucidez de escribir al final de todos mis emails y presupuestos la siguiente frase:

“A la aceptación del presupuesto se abonará el 50 % mediante transferencia a la cuenta XXXXXXX”.

Con este simple gesto abrí la caja de pandora. Una pequeña acción que generó un cambio gigante. Esto fue lo que ocurrió:

  • Me quité de una sola vez a (casi) todos los morosos y a esos clientes “dudidativos”. Cuando un cliente está obligado a pagar un dinero por adelantado, se piensa dos veces el dejar a medias un trabajo.
  • Me respetan más, es como si fuera magia. Cuando tú mencionas tus condiciones de pago como si fueras una empresa seria, normal y corriente, parecerás una persona seria y te tratarán como tal. Todo serán facilidades para ti.
  • Puedes hacer eso de “comer” y “pagar tus facturas” mientras terminas y entregas tus trabajos.

Si hubiera hecho esto desde el principio, nunca tendría que haber escrito el Manual del Perfecto Hijo de Puta.

COBRAR EL 100 % cuando realizo un trabajo de impresión

¿He dicho el 50 %? perdona, quería decir el 100 %…

Vale, he de admitir que está muy bien eso de cobrar el 50 % cuando se trata de diseño gráfico. La razón de cobrar el 50 % cuando pido un trabajo de diseño es porque quiero un adelanto para saber que el cliente se compromete tanto como yo, y cuando termine el trabajo y se lo enseñe, cobraré el 50 % restante.

Sólo tardé dos años en poner en práctica un concepto tan simple pero… después me di cuenta de que cuando un cliente me pedía algo de imprenta como tarjetas de visita, flyers o carteles, cobrarle el 50 % no era suficiente ya que yo tenía que pagar en la mayoría de las ocasiones a la imprenta por anticipado el 100 % del trabajo,  lo cual me suponía a mí una pérdida de dinero en el inicio. Después tenía que esperar no-sé-cuántos-días a cobrar el 50 % restante de mi cliente. Esa situación me daba un poco de angustia, bajón, y falta de liquidez.

Míralo de este modo: Si se supone que soy un profesional que lleva muchos años en el sector, es el cliente quien me ha encontrado a mí, los comentarios en internet me avalan y dicen que soy de fiar, y además de ello tengo incluso cara de tío honrado, ¿por qué no hacer que sea el cliente quien se fíe de mí, en vez de ser yo quien me fie de él que no le conozco de nada y no tengo manera de averiguarlo?

Es muy sencillo: Todas o casi todos las empresas que conozco y que aparentemente van viento en popa, cobran por anticipado antes de empezar si quiera a hacerte un trabajo. No tienen problemas de impagos y no tienen problemas de liquidez. ¿Si todas las demás empresas lo hacen, por qué tú no?

¿Conclusión?

Aquí va uno de los pilares más importantes de un diseñador gráfico. Cuando escribas un email a tu cliente con tu presupuesto, simplemente pon esto al final:

Forma de pago:
Diseño: 50% por anticipado mediante transferencia o en metálico. El 50 % restante a la entrega de los originales.
Impresión: 100 % por anticipado mediante transferencia o en metálico.

Sí, eso que escuchas es el sonido de la tranquilidad y de la paz mental.

ENTENDER EL DINERO y no tener reparos al hablar de ello

Entender el dinero y no tener vergüenza a hablar de ello me ayudó a lo siguiente:

  • Mostrar mis condiciones de pago en los emails o mediante palabra. Sin tapujos, sin miradas para otro lado, sin titubeos.
  • Como decía antes, a mí me aterraba la idea de hablar de dinero, pero cuando me di cuenta pensé: ¡Pero vamos a ver por Dios!, ¿De qué se supone que va todo esto y para qué estoy yo aquí dispuesto a emplear todo mi tiempo y juventud trabajando para gente que no conozco de nada? Vamos a hablar de lo principal, que es cómo, cuánto y cuándo me vas a pagar. No es ser rudo o descortés, es valorar tu tiempo y tu trabajo.
  • Me ayudó a entender una frase que me decía mi padre a menudo: “Más vale una hora de trato que cien de trabajo”.
  • Darle al dinero la importancia justa que merece. Ni más, ni menos.
  • Contar el dinero en frente del cliente cuando me paga en metálico. Mi padre, el cual ha trabajado muchos años en un banco, me dijo en una ocasión: Cuenta siempre el dinero frente a tu cliente. ¿Por qué? porque si el cliente se ha equivocado y te ha dado de más, habrá que devolvérselo, del mismo modo que si se ha equivocado y te ha dado de menos, tendrá que darte lo que falta. Te encontrarás a personas que te digan algo así: ¿Qué pasa, no te fías de mí? Pues mira amigo… ¡¡SI ANTES ME FIABA, AHORA DESPUÉS DE TU PREGUNTA YA NO!! Ahora contaré dos veces y do-ble-men-te len-to para asegurarnos de que el dinero está correcto. No es confianza o falta de ella, es simplemente previsión. Ronald Reagan dijo una vez: “Confía, pero verifica”.

Te recomiendo que te leas inmediatamente el libro “Padre Rico Padre Pobre”, de Robert Kiyosaki. Te garantizo que cambiará tu manera de entender el dinero y el trabajo, PARA SIEMPRE.

Si quieres saber algo más sobre este libro (y sobre los otros cuatro que más impacto han tenido en mi vida), léete mi artículo sobre los libros que me cambiaron la vida.

Aprender INGLÉS

Cada vez son más los extranjeros que vienen aquí a vivir o por negocios y afortunadamente cada vez somos más los españoles que sabemos inglés, pero creo que sigue sin ser suficiente.

Saber inglés hoy en día y venderte por internet con una página creada para los angloparlantes, puede significar el estar por delante del 95 % de tus competidores. Si no lo has hecho ya, ESTÁS PERDIENDO EL TIEMPO. Posicionar una página web en las primeras posiciones cuando tienes una gran competencia, es difícil, pero posicionarla cuando eres el único en tu ciudad es sólo cuestión de quice o treinta días.

Para aprender inglés te recomiendo que utilices la aplicación gratuita Duolingo o alguna similar, es el segundo mejor sistema que he conocido para aprender inglés. El primero es irte a vivir y trabajar unos meses a un país angloparlante como hice yo.

¿Trabajar para amigos? LO MENOS POSIBLE

Lo que en principio parece una súper fantástica idea, significará, en muchísimas ocasiones, quedarte sin el amigo y sin el dinero. Pero de eso ya nos han avisado antes un millón de veces, ¿verdad? ¿Cuántos supuestos amigos he perdido por el camino?

Para no extenderme mucho pondré sólo un ejemplo de los muchos que tengo en la cabeza:

Hay amigos que te piden un trabajo, se lo haces con todo tu amor, y luego una vez acabado deciden que no lo quieren por alguna razón.

No pasa nada, dices tú. Si no lo quieres págamelo para mostrar respeto por mi trabajo y mi tiempo, ¿no?.

Espera, ahora que lo pienso somos amigos y tampoco es cuestión de ponerse así. Quizás me estoy excediendo. Si quieres lo que hacemos es que me invitas a una cena. ¿No?, ok ¿una cerveza?. Mmmm, ¿tampoco?, bueno, al menos un “lo siento”, o quizás un “gracias”?

Vale, joder, ¿al menos volver a llamarme? NADA. Adios dinero, adiós amigo, adiós modales, adiós sentido común.

Esta anécdota me lleva a recordar otra de esas grandes frases de mi padre: Mira Antonio, tienes que entender que existen tres maneras de comportarse frente a un favor;

  1. Están las personas que te dan las gracias.
  2. Luego, las más comunes, son las que lo olvidan.
  3. Y por último, por desgracia, están las que se vengan de ti.

Saber decir NO

Ser asertivo es lo mejor y más valioso que me ha enseñado mi negocio.

Existen clientes, muchos de hecho, que juegan a tensar la cuerda, la tensan y la tensan para ver dónde está tu límite y dónde está esa delgada línea que conforma tu frontera entre la cordura y la locura.

  • Te llamarán a las 11 de la noche para un cambio urgente* (Ver el punto 9).
  • Te pedirán que vayas a verles a su oficina/empresa/restaurante para que te enseñen un cambio en el diseño que sólo te llevará 10 segundos, el cual te podrían decír por email, teléfono, whatsapp, ¡o mediante código morse si es lo que quieres!. Pero no me hagas ir a tu maldita oficina para un puto cambio de cinco segundos. Cabrón.
  • Regatearán tus precios hasta hacerte pensar que eres el esclavo más mal pagado de todos. ¡Espera! Pero si no soy un esclavo….¿no?.
  • Jugarán una y otra vez, y otra vez, y otra vez, con tu tiempo. Jugarán tanto con tu tiempo que te plantearás si realmente merece la pena trabajar por tu cuenta.
  • Regatearán aún más.
  • Y un poquito más.

Todo lo anterior (y muchísimo más) ocurrirá a menos que sepas decir la palabra más importante de todas cuando tienes un negocio… ¡¡NO!!.

No poner en riesgo mi PAZ INTERIOR

Opino exactamente lo mismo que decía Sergio Fernández en una de sus conferencias.

Cada vez que me llega un trabajo o cada vez que tengo que tomar una decisión, me hago unas simples preguntas mentalmente: ¿Esto va a perturbar mi paz interior? ¿Vale la pena? ¿Si hoy fuera el último día de mi vida, me gustaría pasármelo haciendo este trabajo?. Estar tranquilo contigo mismo es lo mejor a lo que puedes optar, y además… ¿no era exactamente por esa razón por la que me puse a trabajar por mi cuenta y me hice autónomo?

Sergio Fernández es el autor de Vivir sin jefe, uno de los más grandes libros para ayudarte a gestionarte a ti mismo y a tu empresa, y que además me dedicó en persona-

“El libro que hará que ames trabajar por tu cuenta”.

Saber decir SÍ

La asertividad no es sólo la capacidad de decir no, es también la capacidad de gestionar tu comunicación de una manera correcta y de defender tu posición sin agredir ni exponerte a ser agredido.

Saber decir sí de una manera consecuente y sana es una tarea que me ha llevado también media vida. En muchísimas ocasiones hay que pararse un segundo y pensar si realmente estás diciendo NO a algo sólo porque es más cómodo, o por miedo, o por cabezón.

¿Has visto la película “The Yes Man”? (Di que sí, en su traducción Española).

En ella, Jim Carrey no puede decir que NO a nada, por lo que acaba haciendo mil cosas con lo que ello implica. Aprender, disfrutar de situaciones diferentes, experimentar, arriesgar, VIVIR.

Aquí va un ejemplo: Mis dos primeros años en el estudio los pasé básicamente solo en mi oficina salvo por las ocasiones que algún amigo venía a trabajar conmigo.

¿Por qué? por miedo a contratar, o, en muchas ocasiones, incluso por miedo a aceptar esas muchas invitaciones de colegios o universidades que querían ofrecerme alumnos en prácticas.

Estaba en una especie de bucle y en un callejón sin salida cuando un día me llamó mi colegio (Salesianos de Atocha) para ofrecerme otro alumno y, esta vez, les dije que sí. Me sorprendí a mí mismo venciendo el miedo y no puedo estar más agradecido de la decisión. En poco tiempo pasé de estar solo a de repente tener un alumno en prácticas y una estupenda diseñadora contratada por horas.

NO, no lo quieres para ayer

Bueno, en realidad puedes quererlo para cuando tú quieras, así que quizás yo debería decir que casi con total seguridad NO lo necesitas para ayer. Y posiblemente tampoco para mañana, y seguramente tampoco lo necesitas para dentro de cinco días. Vivimos en un país donde las urgencias (As Soon As Possible o A.S.A.P. como dicen los angloparlantes) nos acechan detrás de cada esquina. Parece como una especie de necesidad el tener a la gente en una tensión continua, pensando que quizás así pasa más desapercibida tu falta de previsión. ¿Te suena de algo?.

He visto a decenas de clientes esperar a pedirme algo durante días y semanas, para, en el día que finalmente se deciden, decirme que lo necesitan con urgencia. ¡TÓCATE LAS PELOTAS!

Yo no creo en las urgencias, o, debería decir, creo muchísimo en la planificación, en la tranquilidad, y sólo un poquito en las urgencias.

Las urgencias existen, pero son realmente excepciones.

¿Te sabes esa historia de que si pones una palabra en negrita, esta resaltará por encima del resto? Ahora, ponme dos en negrita. Bien. Ahora ponme diez palabras en negrita. Bien. Ahora ponme cincuenta palabras en negrita. Mmm, vale, parece ser que ahora nada destaca sobre el resto ni nada es relevante. Si todo es negrita, nada es negrita.

Pues con las urgencias ocurre lo mismo. Si todo es importante y es para ayer, al final normalizas la urgencia, cuando una urgencia debería ser algo atípico.

Uno de los mejores libros que he leído nunca sobre gestión de trabajo fue Rework, (Reinicia, en Español, te recomiendo encarecidamente que lo leas), cambia para siempre tu manera de trabajar.
“Ignora este libro ante tu propio riesgo”, Seth Godín.

LIBERTAD

Para ser completamente sinceros, la libertad no la aprendí el primer día de tener mi negocio.

Ni el primer mes, ni el primer año.

Ni siquiera era consciente de qué era la libertad cuando llevaba casi dos años y medio trabajando.

Te contaré una breve historia: Cuando monté mi estudio de diseño estaba saliendo con una chica y, ella, tuvo la oportunidad de irse durante tres meses a Lisboa para complementar sus estudios de doctorado. Me dijo que por qué no me iba unas semanas con ella y así disfrutaba de los buenos vinos, los increíbles manjares y los maravillosos fados.

No puedo, le dije rotundamente yo. ¿¿¿¿POR QUÉ??? contestó ella con tristeza. Porque tengo un negocio y tengo mucho trabajo, le dije yo.

Dos años más tarde conocí a Ángel Alegre y aprendí de él a vivir al máximo, también leí a Tim Ferris y su famosísimo libro La semana laboral de 4 horas y, como a tantas otras personas antes que a mí, me cambió realmente la vida.

“La vida es una gran aventura llena de posibilidades.”
Ángel Alegre

Las condiciones nunca son perfectas.
“Algún día” es una enfermedad que se llevará tus sueños a la tumba contigo.
Tim Ferris

“Quiero decir que muchas de las cosas que recomiendo te parecerán imposibles y hasta contrarias al sentido común más elemental. Soy totalmente consciente. Decídete a probar estas ideas como un ejercicio de pensamiento lateral. Si lo intentas, verás lo profunda que es la madriguera del conejo, y nunca mirarás atrás.
Respira hondo y déjame mostrarte mi mundo. Y recuerda: tranquilo. Es hora de divertirse y dejar que el resto fluya.”
Tim Ferris

Y entonces yo empecé a pensar que había algo que no estaba haciendo bien.

Tenía, supuestamente, la posibilidad de hacer lo que quisiera con mi tiempo y era libre de tomar mis propias decisiones, pero la realidad es que yo no hacía nada más allá de despertarme tarde si algún día me apetecía. Con el pasar de los años, poco a poco, me di cuenta de que en el juego este en el que estamos metidos soy yo el que pone las reglas y selecciono el nivel de dificultad de mi juego, así que, un día, decidí irme a pasar dos meses a Alicante a trabajar frente al mar.

En otra ocasión me fui un mes a Lisboa alquilando una habitación en el barrio alto. También fui a trabajar a Senegal, y Marrakech.

Despuésme fui a Malasia y Bulgaria y Polonia y Slovakia.

Y bueno… también en Julio de 2015 decidí irme a viajar por el mundo y viajé durante más de un año y seis meses por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Cuba, Estados Unidos, China, Vietnam, Camboya…

Hice todo eso mientras trabajaba online para mis clientes de España. A veces ganaba más dinero y otras menos, pero siempre lo suficiente como para mantenerme y tener una vida llena de experiencias alucinantes e inolvidables.

Y todo esto...¿¿¿¿POR QUÉ????

Porque tengo un negocio y soy libre.

Soy yo el que toma las decisiones, soy yo el que selecciono el nivel de dificultad de mi juego, ¿recuerdas?.

¡¡BONUS!! Estoy aquí para disfrutar, compartir, enseñar, aprender, soñar, ayudar

En estos años he trabajado para más de trescientos cincuenta clientes, lo cual me ha dado la oportunidad de conocer a muchas PERSONAS.

A veces nos olvidamos de que quien tenemos frente a nosotros es un ser humano con necesidades, ilusiones, habilidades, experiencias, sentimientos, conocimientos… como nosotros.

Y a veces somos tan tontos e ingenuos que caemos con frecuencia en la trampa de pensar que no tenemos algo que aprender de cada una de esas personas y de cada una de las situaciones que la vida nos trae.

Yo estoy contento y satisfecho sólo con el hecho de pensar que de cada persona que ha pasado por mi vida laboral, he sacado un aprendizaje personal.

También estoy satisfecho de haber entendido POR FIN que es ridículo pensar que existe una separación entre vida laboral y personal. Al final las cuentas no me salían.

Hay una vida, punto. Sólo tienes una vida, entiéndelo. Tu vida no empieza cuando sales del trabajo. Tu vida no termina los domingos a las 12 de la noche. Tu vida no empieza los viernes. NO.

Sólo tienes una vida y depende de ti cómo la vivas.

Lo que aprendí es que yo puedo y de hecho debo disfrutar, compartir, enseñar, aprender, soñar y ayudar con todas y a todas las personas que tenga la suerte de cruzarme en mi camino.

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Una de mis técnicas para conseguir clientes es nunca pedir nada ni ofrecer nada.

Lo único que hago es dejarle constancia de que existo a la persona y facilitarle que se ponga en contacto conmigo. ¿Cómo? Muy sencillo, le dejo mi tarjeta de visita donde pone que soy diseñador. Si él quiere y tiene necesidad, ten por seguro que me llamará.

Yo no le digo “si quieres llámame”, ni tampoco le digo “me encantaría trabajar para ti” o “Te mando un presupuesto cuando quieras”. NO.

Eso es mendigar trabajo o mendigar atención.

Siempre he pensado que si a mí no me gusta que me atosiguen o que me intenten convencer de algo o vender algo, a mis potenciales clientes y a las personas en general, tampoco.

Insisto una vez más: Si esa persona quiere compartir algo porque lo considera bueno, lo hará, si no, no porque yo se lo pida lo va a hacer.

Siempre digo que yo no quiero vender, yo quiero que me compren.

Te lo digo más sencillo: No busques. ATRAE.

“No todas las verdades son para todos los oídos.
Umberto Eco.

Los libros que me han cambiado la vida, y puede que a ti también te la cambien

  1. Padre Rico Padre Pobre
  2. The millonaire Fastlane
  3. Vivir sin jefe
  4. Reinicia
  5. La semana laboral de 4 horas
  6. Cómo ganar amigos e influir en las personas.
  7. Antifragil
  8. La soprendente verdad sobre lo que nos motiva
  9. La vaca púrpura
  10. Summerhill – Un punto de vista radical sobre la educación